viernes, 15 de junio de 2018

Escribiría un poema

ARTErra







Escribiría un poema

si escribirlo dejara la impronta

del insecto inmóvil,
de dos puñales clavados en un desfile turbio de latidos




desesperantes, aunque sordos




y si el poema fuera tanto la cura como la perdición.



Si dejara mi vida en él, sin importarme nada,
lo escribiría.



O si fuera la pastilla más efectiva,
para los males que llaman del corazón



pero son del cerebro y de los genitales.



El corazón es un simple medidor sucio y vulnerable
que en el momento menos pensado se apaga.
Como una bombita berreta.



Que os lo diga mi hermano.



Escribiría un poema, quizá, si la poesía fuera magia en bruto



o un algo iluminado
pero es pedante, y cruel cuando la abandonas.




Y lo peor, es que te invita
a suicidarte. Más de una ha caído en sus redes.



No seré yo Alejandra. Sin embargo a veces, cada tanto...



finalmente me vence, y escribo.






domingo, 10 de junio de 2018

If only

                                                               
                                                                         de sumi-es

                       If only one could hide one´s eyes from the world...    Han Kang, The Vegetarian

jueves, 31 de mayo de 2018

La extinción



El día que no tengamos que explicar 
que feminismo no es machismo al revés, será el fin de este último.

martes, 29 de mayo de 2018

En este lugar


Encontrado en la cuenta de Twitter de Rosario Bléfari

jueves, 24 de mayo de 2018

sábado, 19 de mayo de 2018

La parda




El restaurante estaba casi vacío. Ubicado en una callejuela ruidosa pero al mismo tiempo, dotada de
la extraña calma china, perenne, casi protectora, que te hace sentir segura incluso en esos momentos donde la ansiedad o el caos se vuelven tan difíciles de controlar.

También estaba oscuro. Él sugirió educada pero firmemente, con aquella voz susurrante que imaginamos en la seda, ir a comer a otro lado.  Pero ella veía misterio en todo, incluso en un local vacío, poco apetecible y sumido en la penumbra. La aventura de descubrir el mejor plato en el lugar menos pensado.

-Dale, que en los restaurantes concurridos que tanto te gustan a ti, andan a lo loco y te traen todo a medio hacer. Eso ocurre ahora con muchas tabernas gallegas, no me lo vayas a negar.  Con tanto turista no dan abasto y ya no son lo que eran. Tú mismo me lo dijiste varias veces. La ventaja de los restaurantes vacíos es que preparan las comidas con más dedicación y no te comes las prisas y los gritos.

-Pero qué dices, no exageres. En Galicia, eso nos pasó solo una vez con una ensalada, que la trajeron sin aderezar. Mira que eres testaruda. Luego, si nos llevamos sorpresas, no me digas nada, que te conozco. Eres capaz de quejarte todo el día por un plato al que le faltaba esto o aquello. Pero, no me fastidies, si aquí no hay nadie... si hasta el camarero nos mira sorprendido, parecemos sapos de otro pozo. Y el otro del fondo durmiendo encima de la mesa... vamos, que esto no me extraña, pero lo que te aseguro es que no tuvieron clientes en todo el día.

Los platos, efectivamente, fueron servidos con la tranquilidad absoluta de quien disfruta el hacerse esperar. Huevos revueltos y poco hechos con tomate fresco, acompañados de un wok de pak choi con ajo para él. En cuanto al delicioso hong zhang rou, fue servido en un aire dulce de ceremonia para ella. Bien glutinoso y crujiente. Su plato preferido. Las miradas de ella y él se cruzaban de tanto en tanto a través de la olla de arroz blanco humeante mientras comían. Ambos camareros, ambos de uñas largas, uno flaco y otro gordo, sonreían silenciosos desde diferentes ángulos de aquel espacio enrarecido. Hasta los sacrificios podrían rendirse ante las miradas de esa pareja cuando estas ejercían sus juegos, que no eran tal en realidad. Iban más allá.  Tanto, tanto más allá... Y sí, los camarareros lo sabían, conocían de asuntos eternos, y aquellos momentos impregnados de suspensión, de una suspensión venida por cierto de ese más allá, serán para siempre memorables pese a lo que ocurrió casi a continuación.

Ella levantó la cabeza y la vio, sobre un estante alto de la pared. Él, sentado de espaldas, no la había visto todavía. Pero eso no evitó que se le crisparan los pelos de los brazos al llegarle de repente en única dosis, la previsible sorpresa, pero esta vez aterrada de su novia. Y no necesitó darse vuelta para verla él también. Enorme, tranquila, imponente en su presencia de dueña definitiva del local. Pudo entonces ella observar, que esa extraña suspensión protagonista de aquel ambiente, también se reflejaba en aquellos ojos diminutos y prodigiosamente lúcidos, que coincidieron con los suyos, con la firmeza de un dedo engarzado en el otro. Y que solo por un par de segundos alucinados, imborrables, fueron eléctricos.


martes, 15 de mayo de 2018

Colisión número 3: Cruce de Sintaxis

Carmen Segovia
Elementos en juego y resultado

     Las ciencias tienen unas reglas de construcción supuestamente rígidas, un austero comportamiento de su sintaxis. No sólo el silogismo, el principio de no contradicción, o de identidad, y todas las reglas elaboradas sobre una lógica aristotélica son condiciones indispensables para el andamiaje de la ciencia occidental, sino también sus diferentes tipos de representación de resultados que ayudan a aquellos principios, como pueden ser los gráficos, mapas escalares y vectoriales, tablas de doble entrada, biyecciones, vectores, etc., todos ellos receptáculos, conceptores necesariamente vacíos creados a fin de albergar unos tipos de contenidos particulares y muy determinados. Todo este lenguaje no sólo denota una forma cómoda de intercambiar conocimiento, sino también un soporte lógico-estructural radicalmente diferente al del habla común y por supuesto, en principio, al de las artes. La propia forma de expresarse fuerza al contenido a poseer una determinada naturaleza: forma y fondo van, como siempre, de la mano.

Resultado

       Pero no existen nuevos contenidos sin la creación de sus correspondientes nuevas formas de representación. Introducir contenidos poéticos en estas estructuras científicas, en estos recipientes dotados de mecanismos lógicos propios, obliga a una colisión de lo ambiguo-poético en lo presuntamente rígido-científico extremadamente rica.

                                      Agustín Fernández Mallo: Postpoesía, Hacia un nuevo paradigma. Barcelona, Anagrama, 2009, pp: 129-130.