miércoles, 28 de junio de 2023

Taller Obradoiro Workshop Escritura Santiago de Compostela

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           Desde el año 2010 que me aventuré por primera vez en el acompañamiento a escritoras y escritores potenciales, han pasado muchas cosas. El inicio fue en la Cárcel catalana de 4 Camins. Y he dicho en más de una ocasión, que aquel taller donde predominaban los haikus e interesantísimos análisis de lecturas con escritores privados de lo más esencial (la libertad), fue uno de los trabajos que más disfruté en mi vida. Luego nos mudamos durante un año a Shanghái, y si bien trabajé mucho allí como profesora de español y mediadora cultural, los talleres de composición textual y escritura creativa, quedaron aparcados. En el 2012, un nuevo destino: A Coruña, y pocos años después (unos dos), comenzaron a aparecer tímidamente personas interesadas en este acompañamiento. No niego que no son talleres típicos. A más de una "alumna" (no me gusta el concepto, pero lo utilizo a falta de uno mejor), tuve que decirle incluso al inicio que no podíamos seguir, puesto que en el hipotético caso de continuar, deberíamos dar vuelta la tortilla, y enseñarme ellas a mí del enorme talento que tenían. Por un lado, un orgullo como formadora, claro que sí, pero recuerdo uno o dos casos en concreto en que insistieron en continuar, a lo cual me negué, por una cuestión de dignidad profesional y coherencia con mi discurso o algo similar. Me permito abrir otro paréntesis aquí para exponer que me gustaría  que esta actitud en terapeutas mentales abundara más de lo que abunda. Por más que los talleres de escritura y las terapias son cosas distintas, sí que hay varias similitudes. Siendo la principal, el enganche que se crea por ambas partes, y lo aliviador para la mente de los resultados. Por desgracia, la mayoría de los terapeutas alimentan esta especie de simbiosis en lugar de cortarla a tiempo. Y no saben o no quieren ver, que en en más casos de los que nos imaginamos, también aparece en escena la famosa tortilla, y están las pacientes más sanas que sus terapeutas. Pero, ¿cómo decirle que no a 50 pavos como mínimo la sesión? (En terapia claro, en talleres de escritura los precios son mucho más normales, al menos en los míos). En fin, más vale dejar este tema por aquí. Volviendo a mi propio camino, me hice y me deshice como autónoma, y en el 2016, esta vez en Hungría, estos obradoiros que son nómadas en esencia, continuaron dos años más en ese hermoso país, del cual surgieron amistades extraordinarias.

A pesar de ser un trabajo, no lo siento como tal. De todos los que he tenido (algunos empleos han sido en verdad muy extraños), puedo afirmar que llevar estos talleres lo vivo como una cotidianeidad necesaria. Será porque escribo mucho también, y dichos espacios compartidos con más gente afín, son una continuación de la escritura, como una extensión de mi propia piel.

A partir del 2020, y nuevamente en Galicia desde el 2018, decidí que quería seguir en ello. No creo que pueda dejar de acompañar a personas que aman la escritura y la lectura. Llevo esta pasión demasiado arraigada como para abandonarla definitivamente. Podrá haber descansos. Incluso largos. Pero nada más. Lo que voy, es añadiendo opciones. Ahora mismo por ejemplo, además de los típicos encuentros online/presencial, me apetece moverme hasta la ciudad peregrina... En honor a un proyecto peregrino hasta el fin de los tiempos per se...

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